"...mientras la imaginación da cuerpo a formas desconocidas, la pluma del poeta las convierte en figuras, y a la etérea nada le otorga una residencia y un nombre."
W. Shakespeare, El sueño de una noche de verano, V, i, 14-17
Como actividad para el curso ERALDATUZ de Kristau Eskola, he realizado dos rutinas de pensamiento “Veo-pienso-me pregunto” como actividad de calentamiento en la asignatura de Ética en 1º de Bachillerato. Concretamente, las he usado en sesiones planificadas para hablar del derecho a la privacidad, por un lado, y del derecho reproductivo de las mujeres, en lo referido al trabajo. En el caso de la sesión dedicada a la privacidad, he proyectado la siguiente imagen: En el caso de la sesión dedicada a los derechos de la mujer, la imagen ha sido la siguiente: La aplicación de la rutina ha sido satisfactoria, ya que ha servido para situar el problema y ha generado, por sí misma, interrogantes para el debate. La respuesta de los estudiantes ha sido satisfactoria, pero en la misma medida que otras actividades, ya que los que son proclives al trabajo y a la participación lo han seguido siendo, y los que no, así han seguido. Un aspecto positivo ha sido el compartir distintos puntos...
Hace no mucho comentábamos alrededor de una mesa acerca de si un suspenso puede ser o no motivador, en el sentido de que despierte, espabile, ponga las pilas a ese alumno que puede aprobar sin problemas pero que por no haber estudiado o vaya usted a saber por qué, no logra el aprobado (o el sobresaliente). Reconozco que no han sido una ni dos veces las que he hecho eso con algún alumno que "necesitaba espabilarse", y sí, confieso que en la mayoría de las ocasiones ha funcionado, el alumno se ha puesto las pilas y se ha "esforzado" por esa nota que deseaba. Recuerdo como alumno una vez (no sé si la única) en la que me hicieron eso: suspenso en una asignatura con observación del profesor "necesita esforzarse más", acompañado de las palabras mágicas "ponte las pilas que puedes sacar mucho más". Pues eso fue lo que hice, claro, recuperé la evaluación y aprobé las siguientes. Ahora, si me preguntáis si aprendí algo en esa asignatu...
Perdóname. Perdóname por mandarte callar, por no escucharte, por no descubrirte Alumno difuminado detrás de libros y apuntes. Perdóname por no ayudarte a desarrollar tus pasiones, por despreciar tus inquietudes, por convertir tu aburrimiento en déficit de atención. Perdóname por no acompañarte, por atarme al libro de texto, por evaluarte igual que a los demás, por ser el único juez de tu aprendizaje. Perdóname por gritarte, por decir de ti que eres un vago, que pierdes el tiempo en clase, por no perderlo contigo. Perdóname.
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